Es media tarde, estás arrastrando un poco y en el fondo sabes que salir a la calle haría maravillas con tu cerebro. Hacer un entrenamiento completo parece mucho, pero tal vez tu cerebro no necesite una sesión intensa para sacar algo del movimiento.
A estudio reciente observaron lo que sucedía cuando las personas corrían durante solo 10 minutos a un ritmo inusualmente fácil. Los investigadores no estaban evaluando las mejoras en el estado físico o la resistencia; querían ver qué carrera muy suave podría ser útil para el cerebro y el estado de ánimo en los minutos posteriores.
Sobre el estudio
Los investigadores hicieron que 24 adultos jóvenes sanos completaran dos sesiones de 10 minutos en días separados: una la pasaron corriendo lentamente en una cinta y la otra la pasaron sentados tranquilamente.
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El ritmo de carrera se fijó en aproximadamente el 35% del ritmo de cada participante. consumo máximo de oxígenocolocándolo en el extremo más ligero del espectro de intensidad del ejercicio. Los participantes corrieron con pasos cortos a aproximadamente 3 a 6 km/h (el equivalente a aproximadamente 2 a 4 mph), con una frecuencia cardíaca promedio de aproximadamente 105 latidos por minuto.
Antes y después de cada sesión, los participantes completaron una prueba de palabras de colores que medía su concentración, incluso cuando aparecían distracciones. Los investigadores utilizaron una gorra de imágenes basada en luz mientras los participantes completaban la prueba para rastrear el flujo sanguíneo en la parte frontal del cerebro, lo que ayuda con la atención, la planificación, la toma de decisiones y el autocontrol.
Los participantes también calificaron qué tan enérgicos y agradables se sentían antes y después de cada sesión.
Diez minutos de carrera lenta mejoraron la concentración y mejoraron el estado de ánimo.
Después de la carrera lenta, los participantes completaron la prueba de palabras de colores que distraen más rápido que después de sentarse, lo que sugiere que la breve sesión de ejercicio les ayudó a manejar las distracciones y mantenerse concentrados.
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El estado de ánimo también mejoró—Los participantes informaron sentirse más enérgicos y más placenteros después de correr que después de descansar.
Los escáneres cerebrales ofrecieron algunas pistas sobre por qué podría suceder esto. El flujo sanguíneo aumentó después de correr en dos áreas del lado izquierdo de la región frontal del cerebro que están involucradas en el pensamiento y la atención de alto nivel.
Los investigadores también midieron cuánto se movían las cabezas de los participantes hacia arriba y hacia abajo mientras corrían. Las personas que tenían más movimiento de cabeza tendieron a reportar una mayor mejora en su estado de ánimo agradable. En realidad, el movimiento de la cabeza representó alrededor del 17% de las diferencias en la mejora del estado de ánimo entre los participantes. Esto no prueba que el rebote en sí hiciera que las personas se sintieran mejor, pero les da a los investigadores otra posible pieza del rompecabezas.
Por qué puede ser importante correr despacio
Lo que hizo que este experimento fuera diferente no fue la duración de la carrera de 10 minutos, sino el poco esfuerzo que se puso en la carrera. Esto sugiere que la intensidad del ejercicio puede influir en qué partes del cerebro se activan.
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En un trabajo anterior, el mismo equipo descubrió que correr a intensidad moderada activaba la región frontal en ambos lados del cerebro. En este estudio, el ritmo mucho más suave se asoció con cambios en áreas específicas del lado izquierdo, incluidas regiones involucradas en la atención y el control cognitivo.
Los investigadores también creen que el movimiento rítmico y repetitivo de correr podría desempeñar un papel en la respuesta del estado de ánimo. Cada paso crea un suave movimiento hacia arriba y hacia abajo, que puede influir en cómo el cerebro procesa el movimiento y la emoción. Sin embargo, esto es sólo una teoría, ya que este estudio no fue diseñado para probar si el movimiento de la cabeza en sí mismo causaba el aumento del estado de ánimo.
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Cómo poner esto en práctica
Este hallazgo no debería crear otra tarea exigente para su lista de tareas pendientes. Piense en esta información como una herramienta más en su caja de herramientas para los días en los que se sienta deprimido o confuso.
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Si tienes 10 minutos, prueba una carrera intencionalmente fácil y observa cómo te hace sentir. Debería encajar fácilmente junto con otros hábitos diarios de salud cerebral que se suman a lo largo de años, no de minutos.
Algunas cosas a tener en cuenta si quieres poner a prueba esta estrategia:
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Mantenga el ritmo tranquilo: Piense en pasos cortos y una respiración cómoda. Deberías poder hablar durante esta carrera sin luchar.
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Úselo como reinicio rápido: Pruébelo durante la pausa del almuerzo, la depresión de la tarde o cualquier otro momento en el que un entrenamiento completo no sea realista.
la comida para llevar
Este fue un pequeño estudio de 24 adultos jóvenes sanos, cuyos efectos se midieron inmediatamente después de una sesión de 10 minutos. No sabemos si se produciría la misma respuesta en adultos mayores, personas con problemas de salud o al hacer esto con regularidad.
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Sin embargo, independientemente de su edad o estado de salud, el estudio es un gran recordatorio de que el movimiento no siempre tiene que ser intenso para tener un efecto inmediato. Según esta investigación, todo lo que necesitas es un trote rápido de 10 minutos alrededor de la cuadra para mejorar tu concentración y estado de ánimo.